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lunes, 12 de octubre de 2009

¿CÓMO PUEDE UN CIUDADANO PARTICIPAR EN POLÍTICA?

Tres prominentes ciudadanos nos comparten sus reflexiones (y de paso sus frustraciones ante la tarea)

Suplemento Día Crónica

Dr. Andrés Roemer

Andrés Roemer es licenciado en Derecho por la UNAM y en Economía por el ITAM, obtuvo también una maestría en Administración Pública y un doctorado en Políticas Públicas. Ha sido catedrático en universidades como Harvard y Berkeley, en Estados Unidos, y en el ITAM, en México. Ha hecho televisión y radio. Es fundador y partícipe del Think Tank Poder Cívico.

TV: ¿Cómo podemos los ciudadanos participar en política, existe vida afuera de los partidos políticos para los ciudadanos?

AR: Me avisaron que me ibas a entrevistar e inmediatamente reuní a varios colaboradores, los senté en la mesa y les hice esa pregunta. Lo que más me provocó es que se quedaron en silencio por varios minutos y surgieron respuestas, pero con otras preguntas ¿qué es política, qué es ser ciudadano? Pero no había realmente, de botepronto, de ciudadanos comunes y corrientes como somos todos nosotros, una respuesta fácil.

Después de hurgar bastante, empezaron a salir las dificultades para ser un ciudadano y estar empoderado en este país, empezando por la partidocracia, porque los candidatos deben pertenecer a un partido, un ciudadano independiente no lo puede lograr, porque si quieres ser representante y realmente influenciar en las políticas públicas en México pues se necesita, otra vez, ser candidato postulado por un partido político, la reelección aquí no existe, ni limitada ni no limitada, y al final de cuentas el ciudadano se queda indefenso ante la rendición de cuentas porque, pues existe el dedazo y a quien hay que rendirle cuentas es al líder del sindicato o del partido.

Y para hacer el cuento corto, si un ciudadano (ya no que quiera influenciar) quiere realmente protestar, quiere quejarse y ser escuchado, entonces los medios electrónicos ahora, a causa de las reformas electorales, tampoco los puede usar si no está dentro de un partido político. Al final de cuentas, en México tenemos muy pocos instrumentos, algunos de ellos tienen que ver realmente con romper las reglas, para poder ser escuchado tienes que decir “sabes qué, a mí me secuestraron a un hijo, las autoridades no están haciendo algo y yo mismo, con mis propios recursos, uniéndome y apoyado por amigos y seres queridos, tendré que hacer una campaña para que se me escuche”. Romper las reglas muchas veces es lo más conveniente cuando lo que buscas son resultados, pero al final de cuentas caes en una falta de sistema de derecho y en una cosa sistémica muy peligrosa.

A menos de que realmente tengas acceso a los medios, pero no cualquier ciudadano común y corriente lo puede hacer. La pluma también puede ser una forma de protesta, de queja y de rompimiento de lo que está sucediendo y llamar la atención con lo que uno pone en el medio electrónico o en el medio escrito, pues con base en ello a lo mejor puedes meterte en la agenda pública. La única manera que hoy por hoy en el mundo empieza a hacer movimientos ciudadanos , a pesar del sistema, pues tiene que ver con el internet, ese sí es un instrumento de mucha mayor viabilidad, para que a través de estas redes que existen empiecen a haber protestas y de alguna manera lo tome una pluma, algún noticiero, algún político, algún legislador y se dé cuenta de que realmente su voz se escucha. Al final de cuentas, yo creo que en México los ciudadanos comunes y corrientes estamos muy frustrados y con muy poca potencia, muy poco empoderados para lograr hacer cambios en la agenda de la política pública.

TV: Tú eres un hombre que ha viajado mucho, estudiaste en otros países ¿tú crees que la situación es igual en Europa, en Estados Unidos?, en donde hay asociaciones civiles, organizaciones ciudadanas que defienden justamente esos derechos. ¿Por qué en México no se da eso?

AR: En México se podría empezar a dar, como en otros países, cuando realmente tengamos una regulación bien hecha de lo que es el cabildeo. En otros países hay grupos de interés, de muchísimos individuos, de ciudadanos comunes, que una vez que se juntan son mucho más fuertes y pueden influenciar. Aquí el problema son los métodos de organización ciudadana, la dificultad de organizarse, simplemente porque no tenemos leyes de mecenazgos bien hechas, deducibilidades de impuestos, una cultura para apoyar este tipo de organizaciones, es muy difícil tener recursos y realmente cabildear en el Congreso y cabildear por los interese que uno busca. Pero en otros países en donde yo me he encontrado las organizaciones ciudadanas, yo he vivido en Estados Unidos y en Francia, pues tienen mucho mayor capacidad de movimiento porque hay una regulación que les da la posibilidad de expresarse en distintos medios y de poder realmente ser, valga la redundancia, un factor de poder ante el Congreso por los cabildeos que logran. Muchísima gente los apoya, existe el Cato Institute, el Atlas Foundation, el American Entrepreneur, te puedo citar “n” número de underdogs como les llaman allí, donde hay muchísima gente que dice “sabes qué, yo tengo tal cantidad de recursos que tengo que pagar impuestos, pero la ley me permite que determinados impuestos que tengo que pagar se vayan a una causa ciudadana en la cual yo creo”. En esos países existen políticas públicas y regulaciones que permiten mucho mayor viabilidad para este tipo de cosas.

TV: En México ¿tú participas en asociaciones, en fundaciones o estás haciendo política sólo en los medios de comunicación?

AR: Nosotros estamos tratando de cambiar estas cosas, como tú sabes yo dirijo un Think Tank que se llama Poder Cívico, es una asociación ciudadana, es una A.C., y lo que estamos haciendo son propuestas de política pública para reformar estos arreglos institucionales, formales e informales, para que realmente los ciudadanos nos empoderemos, desde propuestas de política pública de reelección limitada bien pensada, hasta que ciudadanos independientes puedan tener realmente la posibilidad de ocupar puestos públicos, reformas fiscales para que las organizaciones ciudadanas se empoderen, espacios en los medios de comunicación para que también haya una voz, un voto, políticas públicas educativas para que el ciudadano se empodere siempre preguntándose “¿y por qué?”, que cuestione la autoridad, que se vuelva mucho más crítico y mucho más rebelde.

Lo que nosotros hacemos en Poder Cívico y a través de La Ciudad de las Ideas es atraer ideas para que nos muevan el tapete y nos hagan despertar, porque los ciudadanos tenemos que despertar, estamos atados. Yo siempre pongo este ejemplo en las “demonocracias” (porque así le llamo a países en donde las partidocracias o algunos caudillos “legalmente” ocupan el poder), que son como el caso del sapo que cuando lo metes al agua hirviendo inmediatamente sale, pero si al sapo lo metes en agua fría y poco a poco la vas calentando, el sapo queda cocinado y no se da cuenta. Los ciudadanos tenemos que despertar porque estamos en una olla de ese estilo.

Roemer.eps

Dr. Antonio Lazcano

Antonio Lazcano es biólogo y doctor en Ciencias, catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México y experto en el estudio del origen y la evolución de la vida. Docente, investigador y periodista científico con numerosos artículos publicados y varios libros sobre el origen de la vida.

TV: ¿Qué piensas de la participación ciudadana política en México?, ¿es posible que un ciudadano participe en política sin pertenecer a un partido?

AL: Yo soy un ejemplo de ello. Creo que hay que recuperar el valor de la participación ciudadana, eso es lo que contribuye a construir una sociedad más democrática, creo que la participación de las personas es especialmente importante aunque no sea uno miembro de un partido político, sobre todo en un momento en el que ves que en México la clase política está extraordinariamente divorciada de las necesidades de la gente común y corriente. Reconozco el derecho de todo político, de toda persona a cambiar de punto de vista, pero he encontrado muy bochornoso estas transiciones que se dan de un partido a otro. La gente que un día estaba en el PRI y al día siguiente está en el PAN, Aboites que era del PAN con toda la intensidad de su corazón ideológico y ahora está trabajando con el gobierno del PRD en la Ciudad de México, estas cosas las encuentro bochornosas porque demuestran que los intereses son más bien de secta, de grupo, de persona que de la ciudadanía. Finalmente lo que eso manifiesta es la necesidad de que las personas comunes y corrientes, los que no militamos en partidos, dejemos oír nuestras voces y nos demos cuenta que democracia no es estar votando por un partido, sino que es toda una forma de vivir, toda una manera de concebir la construcción de una sociedad mejor.

TV: ¿Pero tú cómo estás participando?, ¿desde la academia, desde la investigación también se hace política?

AL: Por supuesto, tengo un ejemplo muy concreto: un grupo de investigadores nos reunimos en forma voluntaria para analizar el virus de influenza, su evolución y la epidemia que causó. Esto demuestra que la gente puede ayudar a resolver o entender un problema al margen de las instancias oficiales y de las preferencias políticas de cada quien y esa es una forma de participación. Hay que recordar esa división que hace Susan Sontag de izquierda en izquierda política, izquierda social, izquierda cultural y creo que exigir una educación de mejor calidad, exigir el mantenimiento y desarrollo de una actitud laica en la educación, esa es una forma de participación política, aunque no estés en un partido.

TV: ¿Tú formas parte de alguna asociación, agrupación ciudadana, ONG o algún grupo ciudadano?

AL: En general siempre he sido muy independiente, tengo un enorme escepticismo con respecto a los partidos políticos aquí en México, si hubiera un partido monárquico probablemente me uniría a ellos, porque siempre he pensado que hay varias casas reales como la de los Moctezuma, los Habsburgo, los Iturbide, en todo caso aunque eran de derecha eran más elegantes y con mayor clase que los de la derecha representada por el PAN y los tenderos del vacío, pero sí me simpatizan mucho varias organizaciones ciudadanas, por ejemplo, respeto enormemente el trabajo que hace la gente que ayuda a los inválidos, a los indígenas, que trabaja por los derechos de la mujer, los derechos de los enfermos de VIH y sida, la gente que ayuda a los niños de la calle, como que my heart it’s on the right side de manera natural, como muchos mexicanos, pero no participo formalmente en ninguna organización política.

TV: ¿Cuando tú quieres que tu voz se escuche cuáles son los canales que utilizas?

AL: En eso soy muy afortunado porque tengo muchos amigos periodistas. Soy socio fundador de La Jornada, hace mucho que no escribo, y felizmente los editores nunca me han negado ningún espacio, ese podría ser el mecanismo. Desafortunadamente, en los últimos años he estado abrumado porque fui presidente durante varios años de una asociación cívica internacional y eso me quitó mucho tiempo y no escribo, pero generalmente eso es lo que yo hago. Reconozco, y es algo que me angustia enormemente, que la mayor parte de los ciudadanos no tenemos a disposición ese tipo de canales.

Miguel Ángel Porrúa

Librero, editor, empresario e intelectual muy reconocido en México. Creó el Grupo Editorial Miguel Ángel Porrúa que actualmente tiene sus propios talleres y cuenta con más de 1,500 títulos publicados de diversos temas, especialmente artes, humanidades y ciencias sociales.

TV: Quisiera que me contaras, desde tu perspectiva ciudadana ¿cómo le puede hacer un ciudadano mexicano para participar en política?

MAP: Creo que habría que partir de la base de que lo primero que tiene que hacer un ciudadano para participar en política es ser sensato, lo que debe tener es sensatez. Después, debe tener el uso de la responsabilidad muy agudo y empaparse un poco de nuestra historia, de tal manera que pueda actuar siempre con una identidad y por el bien de México, buscando los intereses nacionales, de nuestra misma industria, como mexicanos, en fin, procurar siempre el bien del pueblo. Es lo primero que tendría que hacer un joven para poder incursionar en la política.

TV: ¿Quiere decir que como ciudadano solamente puedes participar por medio de los partidos o hay otras formas de participación ciudadana que te permitirían incidir en la política?

MAP: Obviamente que hay otras formas de participación ciudadana, hay muchas ONG’s, hay muchos institutos políticos, fundaciones que se están abriendo para dar la posibilidad de participar. Estas fundaciones, que incluso están contempladas dentro del mismo Código Federal Electoral, dan cabida a la gente que quiera participar y que realmente no encuentre, en lo que están ofreciendo los partidos políticos diversos, ninguna opción conveniente a su forma de pensar.

TV: ¿Tú cómo participas en política?

MAP: Primero haciendo libros, dando cultura. Tratando de darle al pueblo el conocimiento a través de los libros que requiere, sembrando identidad. Y finalmente, estoy muy cercano al Partido Revolucionario Institucional, personalmente, no mi negocio, la editorial tiene que ser totalmente plural, abierta, tiene que ser con una cara muy plural porque es la casa de todo el pueblo, porque aquí se ven todas las opiniones que puedan ser bienvenidas siempre y cuando estén desarrolladas desde un punto de vista académico. Lo que no se valen son los amarillismos, no se valen las críticas banales y absurdas, hay que poder participar en política y verter opiniones siempre y cuando se tenga un punto de vista sensato, que era lo primero que te mencionaba yo, y debe de estar apoyado académicamente para poder debatir, que es lo que nos hace falta: elevar el nivel del debate. ¿Y cómo podemos elevar el nivel del debate en México?, a base de conocimiento.

TV: ¿Tú participas en alguna organización ciudadana, en alguna ONG o estás en alguna asociación o fundación?

MAP: Estamos en la Fundación Cambio XXI, yo fui uno de los miembros fundadores, ahora se llama la Fundación Colosio. Se inició como un instituto político y lo que se hace ahí es acercar el conocimiento, funciona como un pequeño colegio académico que trata de adentrar el conocimiento hacia todas las entidades federativas y ser un apoyo para el partido al que representa.

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